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Waco, Texas, 20 años después

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Por Juan Terranova

1.

A mediados de la década del 30, y siguiendo una larga tradición de líderes religiosos autoproclamados, Victor Houteff dijo que era el nuevo profeta de Dios. Luego creó la Iglesia Davidiana La Vara del Pastor. Había nacido en Raikovo, Bulgaria, el 2 de marzo de 1885, y bastante tiempo después, en 1919, se bautizó en la Iglesia Adventista del Séptimo día de Rockford, Illinois, institución a la que perteneció y en la que trabajó hasta que lo “desfraternizaron” por incluir reformas y creencias que –decía él– le eran comunicadas directamente por el Espíritu Santo. Su respuesta a la “desfraternización” fue mudarse a Waco, Texas, donde fundó la colonia Centro Monte Carmelo. Murió ahí mismo en febrero de 1955. Este tipo de desprendimientos son comunes entre los Adventistas. Y cuando se lee sobre estas divisiones y “nuevas fundaciones”, uno tiene la sensación de estar frente a una especie de izquierda troskista de Dios, con todos sus exagerados gestos, actos de renuncias y reivindicaciones que muchas veces encubren luchas por un poder que se achica, se retícula y se expande. Previsiblemente la muerte de Houteff trajo nuevas fracturas. Recién en 1990 el Hermano Vernon Howell, un texano joven y trabajador, dobló la apuesta, dijo que él, no otro, era el sucesor indiscutido de Houteff y se arrogó el don de la profecía. Su referente fue el Rey David; su profeta, Isaías. Después de discutir y balearse con Ben Roden, otro aspirante a la dirección, después de acampar durante más de dos años en la muy árida zona de Palestine, Howell tomó posesión del Centro de Monte Carmelo, se declaró nuevo líder espiritual del movimiento y, atendiendo a citas de reyes bíblicos, empezó a usar en público un nombre que hasta ese momento solo usaba en privado. Así nació David Koresh.

2.

Lo que se dice sobre Koresh es mucho. Pero puede ser resumido, siempre bajo peligro de caer en rumores alentados por prejuicios y fuentes esquivas o directamente delirantes. Se sabe que fue un esmerado lector y un aguerrido intérprete de la Biblia. Que hablaba con máximas y sentencias. Que ejercía la autoridad sin relativismos. Que le gustaban las armas y el desierto. Por las fotos que se conservan, usaba el pelo largo y barba desprolija, cultivando apariencia rocker. En todo esto, resultaba muy parecido a los profetas y mesías que abundaron en Jerusalem y sus alrededores hace dos mil años, Jesucristo incluido. La gran diferencia es que Koresh practicaba la poligamia y la lujuria. Hijo de una madre soltera adolescente que lo tuvo a los catorce años en Houston, Vernon Howell sufrió todo tipo de abusos en su infancia y adolescencia. Ya adulto, se acercó a una de las tantas pequeñas iglesias que abundan en el sur de los Estados Unidos buscando consuelo porque, al parecer, se masturbaba demasiado. Lo echaron de varios templos por “leer la Biblia de manera errada” y avanzar a las mujeres de las diferentes congregaciones, la hija de un pastor incluida. A fines de los años setentas comandaba un grupo dentro de la estructura siempre compartimentada de los davidianos. En 1983, Koresh habría iniciado una relación, que no exceptuaba el sexo, con Lois Roden, profetisa y madre de Ben Roden, que, como se dijo, luego sería su adversario. La mujer tenía, en ese momento, setenta y seis años. Hay fotos de esa época donde Koresh aparece tocando la guitarra eléctrica y algunos sitios afirman que llegó a tener una banda de rock religioso que se llamaba Messiah. ¿Qué otro nombre podría ser? Hay un video en YouTube con un canción titulada “Madman in Waco” y una foto de Koresh tocando la guitarra. ¿Es él el que canta? Como fuere, resulta verosímil que los davidianos usaran los conciertos para atraer seguidores y desposeídos a su causa. Aunque hay versiones que dicen que no evangelizaban porque sus creencias “no se podían explicar en quince minutos de charla informal”.

3.

A medida que fue ganando poder, Koresh se volvió polígamo y posiblemente pedófilo. En septiembre de 1986, ya predicaba su derecho, como líder religioso, a tener 140 esposas, 60 reinas y 80 concubinas, sobre la base de su interpretación del Cantar de los Cantares. En 1990, cuando se transformó definitivamente en el líder indiscutido de Monte Carmelo mantenía relaciones simultáneas con muchas mujeres, algunas de ellas adolescentes. Se dice que llegó a tener quince hijos. En 1992, autoridades federales, aguijoneadas por el periodismo local, abrieron una investigación sobre el acopio masivo de armas y abuso de menores. Las acusaciones cruzadas y el hermetismo produjeron todo tipo de especulaciones. Se dijo que los davidianos habían transformado sus armas semiautomáticas en automáticas, que en Waco vivía gente retenida contra su voluntad, que se practicaba la esclavitud y el incesto. Sobre la poligamia no se dijo nada. Es ilegal en el territorio estadounidenses pero, por dar solo un ejemplo, los mormones del estado de Utah la continúan practicando al día de hoy sin que una agencia federal los pase por las armas.

 4.

Como consecuencia de esa investigación, el 28 de febrero de 1993, el Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego de los Estados Unidos, abreviado ATF (por Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives), comenzó, probablemente sin saber lo que hacía, una pequeña guerra. La ATF es una agencia de seguridad creada en 1886 dedicada al control y la prevención cuya primera historia va ligada a la Ley Seca. Si pensamos que el FBI se fundó en 1908 y la CIA en 1947, podemos decir que es vieja, y, si comparamos las diferentes estructuras y presupuestos, podemos agregar que es secundaria. ¿Estaba preparada la ATF para comenzar un asedio que duraría casi dos meses al rancho fortificado de Waco? La respuesta es no. La ATF no tenía ni el entrenamiento adecuado ni el aparato de inteligencia necesario ni la capacidad operativa, en ningún plano, para hacer lo que hizo. ¿Por qué entonces atacó? ¿Por qué insistió después de tener bajas y que sus hombres fueran rechazados por civiles? La industria editorial norteamericana pone a disposición del lector curioso una amplia bibliografía que va desde el racconto épico hasta el detalle científico. Lo que se sabe es que la ATF avanzó con una orden judicial y sus unidades fueron rechazadas por los davidianos con un saldo de cuatro agentes muertos. El FBI tomó el control y le llevó cincuenta y un días rendir la posición con el peor saldo posible. Hace exactamente veinte años, el 19 de abril de 1993, el fuego purificó las arenas de Waco. Los cálculos más tímidos especulan que murieron setenta personas, entre los que se contaban mujeres, ancianos y niños. ¿De dónde llegó ese fuego? No hay muchas opciones. Usando equipamiento para zonas de guerra, las fuerzas federales cercaron el lugar y lograron tirar abajo una pared del edificio central del rancho, mientras se lanzaban gases explosivos en su interior. Leyendo la escueta reseña de Wikipedia cualquier lector comprende que, ante la imposibilidad de reducir o persuadir a los dadivianos, el FBI y la AFT decidieron, más o menos conscientemente, masacrarlos. Alguien, un funcionario o un militar, dio la orden. Si uno decide prestarle atención a la idea del “suicidio masivo”, no debería perder de vista la agresividad de las agencias federales y sus múltiples actos de presión y hostigamiento. ¿Es mejor producir una masacre a presenciar un suicidio? Al día de la fecha, ninguna autoridad policial o militar fue investigada ni mucho menos procesada por el hecho. El 13 de diciembre de ese año, Nirvana presentaba In Utero, su último disco de estudio, y Kurt Cobain cantaba “Rape me” en el MTV Live and Loud ’93. La letra de la canción dice así “Violame/, Violame, mi amigo,/ Violame otra vez,/ No soy el único./ Odiame/ Hacelo una y otra vez/ Mi fuente favorita está en tu interior/ Besaré tus llagas abiertas/ Aprecio que te preocupes/ Tu siempre hederás y arderás”.

5.

“Los Davidianos se caracterizaron por su desconfianza hacia el mundo exterior al cual veían como una amenaza. Por ese motivo acapararon un gran arsenal de armas de fuego” dice Wikipedia. ¿Desconfianza? ¿El mundo como amenaza? ¿Arsenales privados? Los Davidianos eran paranoicos y apocalípticos. Eso es un hecho. Pero leyendo el diario, o cualquier portal de noticias, googleando las palabras “masacre universitaria”, rápidamente se comprende que el sujeto “Davidianos” de esa oración puede ser reemplazado por muchos otros personajes corales o individuales de la vida contemporánea norteamericana. Sin caer en determinismo geográficos ni conductismo que intenten explicarlo todo, quizás sea más fácil comprender esta historia, el arrastre de David Koresh y la brutalidad de la ATF, con el paisaje tejano en mente.

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Texas es un gran desierto con zonas de densidad poblacional nula, largas carreteras en línea recta, ciudades de alto desarrollo tecnológico, rascacielos, bases militares, fábricas de armas, obreros viviendo en casas de lata y muchos, muchos, inmigrantes documentados e indocumentados. Los campesinos que luchan contra la sequía, inmersos en la cultura masculina del self made man, conviven con whitetrashers urbanos y magnates petroleros. La soledad y la incomunicación, con la televisión satelital y la producción de drogas caseras. Breaking bad, por ejemplo, sucede en Nuevo México, que limita al este con Texas. Y al sur de ambos estados comienza el viejo México, el México hispano, el gran país corrupto y sucio del narcotráfico, con quien Texas comparte una de las fronteras más extensas, vulneradas y violentas del mundo. Resulta importante señalar que Texas es un estado republicano, cuna de la familia Bush y de dos de los presidentes más brutos y toscos que tuvo Estados Unidos (y se sabe que Estados Unidos tuvo presidentes brutos y toscos). Houston y Austin, su capital, cuentan con una alta cantidad de soldados enrolados y activos, y también de veteranos de muchas guerras, que suelen emplearse como guardias de seguridad para las granjas, formando ejércitos privados. Por todo esto, se trata de un lugar de contrastes, terreno fértil para los más extraños experimentos místico-religiosos. Tener una comunidad a la cual pertenecer, que te proteja, te emplee y le de sentido a tu vida, puede ser ahí la diferencia entre la vida, la locura y la muerte. Quizás resulta difícil verlo desde la liberal y cosmopolita Buenos Aires, donde, entre otras cosas, la educación y la universidad son gratuitas. Y es probable que nuestro fondo humanista y católico, nuestro español europeizante, encuentre grandes dificultades para explicar cómo ocurren esas cosas que ocurren en Texas. (Si nuestra sensibilidad es pop y cinéfila podemos empezar preguntándonos por qué queda tan bien, es tan verosímil, que The Texas Chain Saw Massacre, la famosa película de terror estrenada en 1974, suceda donde sucede. Y agreguemos la explosión en la planta de fertilizantes que ayer mató a quince personas, dejó una centena de heridos y destruyó varios edificios muy cerca de Monte Carmelo.)

Hecha la descripción, quizás podamos admitir que la masacre de Waco fue un conflicto profundamente norteamericano. Sus principales elementos fueron una secta de fanáticos religiosos, una unidad policial militarizada –que bien podría ser descripta como otra secta–, muchas armas, el desierto como escenario y la presencia tácita de un Estado central, laico, moderno y no negociador. ¿Suena conocido? Incluso Hollywood, con toda su ingenuidad positiva, nos educa en los problemas que surgen de esta suma.

6.

Salvando las distancias tecnológicas y con la idiosincracia del siglo XIX, la Guerra de Canudos, narrada con precisión por Euclides da Cunha en Os Sertôes, funciona como uno de las tantos antecedentes posibles a la masacre de Waco. También sirve para comprender que el triunfo del mal no recae exclusivamente sobre el accionar gubernamental ni sobre los davidianos. El triunfo del mal no lo constituyen los religiosos o los militares, sino el avance contundente del equívoco, de la falta de entendimiento más básica, los grandes prejuicios aturdidos de la modernidad. Ni siquiera se trata del fanatismo, aunque esto desde ya ayuda y se vio en ambas partes. El triunfo del mal es el fracaso de la política. La frase suena estúpida y quizás lo sea. Pero tal vez ayude a feministas, ambientalistas ortodoxos y progresistas dogmáticos a analizar las creencias de los davidianos y los protocolos de la ATF y a pensar cómo formas adoptadas para proteger la vida llevaron tanta gente a la muerte. (También es verdad que cuando la política falla nacen excelentes historias y que la política como institución moderna está condenada a avanzar fracasando.)

7.

La banda de hardcore Machine Head le dedicó una canción a la masacre de Waco. Se llama «Davidian» y su letra dice: «Let freedom ring with a shotgun blast», que se puede traducir como “deja sonar la libertad con un disparo de escopeta” aunque también podría ser “festejá la libertad con un escopetazo”.

Según Wikipedia, los dadivianos siguen activos en Waco y construyeron un monumento para honrar a sus muertos. La ATF también continua en actividad. Una dato más. Según Wikipedia, el 23 de enero de 2009, la madre de Koresh, Bonnie Clark Haldeman, fue apuñalada hasta la muerte en una zona rural cercana a la ciudad de Chandler. El 2007 había publicado una autobiografía titulada Memories of the Branch Davidians: The Autobiography of David Koresh’s Mother. Su hermana, Beverly Clark, fue procesada por el asesinato.///PACO