Entrevista


Diego Capusotto: «Eva es siempre el otro»

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No tantas veces, al hablar de Peter Capusotto & sus videos, se enfatizó la impronta peronista que tuvo desde sus -casi tímidos- inicios en un canal de cable, hasta su apogeo en la Televisión Pública. Sin embargo, enfatizado o no por la prensa y los fans, el peronismo estuvo siempre allí. Peter Capusotto & sus videos incluso despertó el interés por el movimiento político más significativo del país en nuevas generaciones. Hace un par de años, Jorge Rulli, un histórico parte de la Resistencia del 55, contaba que varios pibes se habían acercado a él gracias al programa. En un sentido parecido, pero a la inversa, durante el rodaje de Pájaros Volando, la película de Néstor Montalbano en la que Antonio Cafiero hizo un cameo, el político le dijo al actor: “Vine a hacer esto porque todos mis nietos se vuelven locos por vos y además dicen que sos peronista”. Esta presencia peronista operó en niveles estéticos, ideológicos y hasta palmarios: no olvidemos la foto de Evita que acompañaba desde la pared a Diego Capusotto en su rol de presentador de videos, como una suerte de virgencita que sonreía desde su eterna juventud.

Muchos dicen que te permitís ser crítico de Cambiemos y no criticabas a los K.

Es que la confusión es un estilo de vida. Pero, bueno, si no hacen cuentas y caen en que Micky Vainilla fue hecho en pleno kirchnerismo ¿Qué puedo hacer? ¿Enseñarles a contar?

En la primera entrevista que te hice, hace casi diez años, te pregunté si veías el hecho de tener una presidenta como un triunfo contra el machismo y me dijiste que no. ¿Te acordás?

Sí, y sigo pensando lo mismo. Los cuadros políticos pueden ser masculinos o femeninos, eso no importa. Trato de tener una visión política que exceda al género, jamás voy a pensar que porque un político es mujer va a tener ataques de debilidad, o va a ser una víctima automática de la discriminación o la violencia, todo eso es una pelotudez que sólo puede decir alguien que ignora los vaivenes del poder o lo que es un cuadro político. Además, sigo pensando que la mayor parte de los votos acarrean una lectura superficial y mediática de la sociedad. En la mayor parte de la gente no cuela ninguna profundización real de la problemática social.

¿Cómo llegó Evita a tu vida?

Primero vino Perón, porque vino literalmente en el 72 y lo recuerdo perfecto: era una figura que, desde mis once años, encarnaba algo monumental que volvía a poner las cosas en su lugar. De más grande, empecé a vincularme afectivamente, por decirlo de alguna forma, con Evita, y a sentirla como una gran madre sin haber tenido hijos biológicos. Hago siempre una relación un tanto fuerte de su muerte por cáncer de útero, quizás asociada al hecho de haber cobijado a tantos hijos metafóricos ahí adentro. Al evocarla, también, me viene la idea de una amante sin sexo, una mujer que muere muy joven y, como muere joven y bella, nunca termina de morir, una mujer que viene venciendo al cáncer porque, si bien es una enfermedad que la aniquiló físicamente, su figura sigue estando viva, sobrevolándolo todo.

¿Podés confrontarla con las mujeres que se dedican a la política hoy?

No quiero decir cosas obvias, pero no hay Cristina sin Evita, y en una mujer como María Eugenia Vidal veo casi un opuesto. Vidal tiene esta cosa de la afectación sacrificial, medio folletinesca e impostada, esa actitud de persona que tiene una enfermedad terminal (como sí tuvo Eva) sin estar padeciéndola realmente. Fijate que siempre hace ese gesto de llevarse las manos al pecho, una especie de contrición, mientras que Eva las abría hacia adelante, representando una verdadera entrega, un real sacrificio, siendo receptiva, poniéndole literal y metafóricamente el pecho a las cosas y, lo que es más importante, interpelando a otro sector social que no es el que interpela Vidal.

En Nazareno Cruz y el lobo, Leonardo Favio fue criticado por poner en una historia gauchesca a una mujer teñida de rubio y se defendió diciendo que él, como tipo del interior, sabía muy bien el valor simbólico del rubio para el pueblo, asegurando, además, que Evita lo sabía también y por eso su pelo rubio y su glamour en general. ¿Coincidís?

Puede ser que, efectivamente, ella tuviera un gran control sobre esas cosas, pero también me parece que lo que la hacía más atractiva para el pueblo era algo que no estaba específicamente en cómo se la veía, sino en lo que trascendía a partir de toda su persona. Pensá en lo que decía, en cómo se dirigía a todos ellos, pensá en la voz… Finalmente, creo que Favio pudo pensar eso y yo pensar lo que pienso y vos pensar lo que pensás, porque Eva es siempre el otro, ella se reinventa en el otro, cosa que sólo pueden generar figuras de ese valor emblemático, figuras que no representan solamente una idea coyuntural, sino algo que de alguna manera está más allá del tiempo. Ella, al comienzo, como sabemos, era actriz, seguramente haya tenido una proyección erótica en algunos, pero a mí, por lo menos, todo el tiempo me cruza esa idea de la amante sin sexo, no detecto una circulación erótica en ella quizás porque no hay juego ni retaceos, ella se entrega a la gente y a su General.

Cuando uno sale del país, y dice que es argentino, se encuentra con mucho gringo diciendo “Oh sí, Evita, no llores por mí Argentina.”

Claro, porque es un personaje literario también, y hasta fantástico, su figura está tan cruzada por las infinitas lecturas que se han podido hacer a partir de ella, que tiene una existencia un poco difícil de mensurar…

¿Tu casa paterna era peronista?

Mi viejo fue conmovido por el 17 de octubre del 45, dijo “acá hay algo” y, sin ser un militante, siempre quiso a Evita y a Perón y estuvo vinculado al movimiento. Mi vieja ha votado a Perón, pero hoy, como buena parte de la sociedad, le preguntás por el peronismo y te lo define como un gran mal. Yo la escucho sin decir nada a esta altura ¿Qué querés que haga? Es mi vieja, casualmente vengo de llevarla a la peluquería porque es muy coqueta. Pero viste que el peronismo tiene esa cualidad extraña que no tiene, por ejemplo, el radicalismo, que puede hacer que alguien que votó a Perón, hoy lo maldiga. El peronismo apela a lugares de la cabeza de algunas personas que, para mí, son como una especie de misterio, no hay con que darle. En ese sentido, despierta en sus detractores comportamientos y declaraciones de una imbecilidad difícil de creer, como cuando Brandoni dijo que tenía que reconocer que por lo menos en la dictadura no había grieta.

¿De verdad?

Lo dijo. Entonces, escuchar algo así te hace pensar que algunos necesitan fabricarse un cuco, un mal superior, una imaginería que por ahí tiene que ver con definirse por oposición a algo, no sé…

Para cerrar: definime el momento actual.

Estamos en un momento complejo porque estamos gobernados por los mejores empleados del FMI, los empleados mejor catalogados del imperio, y todo con la anuencia de los votos. Son gente que ha instrumentado un escenario ficcional sólido y bien hecho, creo que les ha ido bien precisamente por no responder a ninguna militancia. Muchos de los que votaron a Cristina, votaron ahora a Macri. Y quizás lo hayan votado porque creen en un discurso que sortea muchos obstáculos, justamente, discursivos. Si vos te plantás a hablar desde una narrativa que se base en la justicia social es posible que estés pidiendo demasiado para mucha gente que prefiere escuchar cosas más simples. Creo que hay muchos ciudadanos que hacen una proyección personal sobre quienes los gobiernan. Hoy, esa proyección es sobre la figura del empresario en el poder, relacionada a la propia incapacidad de muchos de sus votantes para ser empresarios y poderosos. Es como si dijeran “A mí no me da, pero por lo menos que lo logre otro”. Y lo mismo corre cuando proyectan sobre cualquier gobierno. Es como si pensaran “Si yo pudiera metería la manos en la lata como hacen los políticos. Y si yo fuera empresario sacaría la guita de acá y la llevaría a Panamá que no se ni dónde queda”////PACO

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