Reactualizando un ya clásico debate de la sociedad estadounidense, desde diciembre pasado Barack Obama promueve un avance en el control de la tenencia y adquisición de armas de fuego en su país. Apelando a estereotipos como lo nuevo y lo viejo, el progreso y la reacción, la maquinaria mediática demócrata se puso en marcha a fines de 2012, después de una de esas masacres escolares que suceden cada vez más seguido. La operación consistía en plantear una divisoria de aguas tajante entre quienes se oponen al control de armas y quienes lo apoyan, identificando a los primeros con lo vetusto y caduco y a los últimos con el futuro de la civilización occidental. El uso paródico de la imagen de un Charlton Heston arrugado y blandiendo un fusil bajado del Mayflower por los padres peregrinos o de un Clint Eastwood gagá hablándole a una silla vacía servía para instalar, por contraste, como juvenil mesías del mensaje antiarmamentista al Premio Nobel de la Paz negro, progre, mundialista, algo ateo y con algún pretérito flirteo con las drogas blandas. A falta de otras victorias políticas más concretas en terrenos como la salud pública o la economía, Obama avanzaba sobre la tenencia de armas apoyado por la CNN.

Y entonces, hace unas semanas, Cody Wilson, un texano de 25 años, conmovió al mundo al subir un video a Youtube en el que aparecía disparando con su Liberator, una pistola adaptable a varios calibres de munición hecha de plástico mediante una impresora 3D que compró a través de eBay. Junto con la Liberator, acaba de nacer el concepto de wikiarmas (wikiweapons), ya que, a través de su ONG, Defense Distributed, Wilson subió gratis a la web los planos necesarios para construir el arma en cualquier impresora 3D del planeta. La Liberator puede disparar hasta seis tiros seguidos y España es el país que lidera el ranking de descarga de sus planos.

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Más allá de su circunstancial juventud, Wilson podría encajar a la perfección en el estereotipo del sureño derechoso, tan conveniente para los demócratas. Él mismo busca reforzar ese perfil cuando dice: “Vengo de una típica familia de clase media de los Estados Unidos en el sur: padres religiosos, valores conservadores”. Sin embargo, a la hora de definirse ideológicamente se autodenomina como criptoanarquista y manifiesta su admiración por Pierre Joseph Proudhon y Jean Baudrillard. También se confiesa fan de Julian Assange y Kim Dotcom, el creador de Megaupload. Nada más lejos de los fundamentalistas de la propiedad privada característicos del cordón bíblico. Nada más incómodo para Obama.

Este estudiante de derecho y literatura inglesa, señalado como una de las quince personas más peligrosas del mundo por la revista Wired, milita por la libre tenencia y portación de armas y la pérdida del monopolio del uso de la fuerza por parte del Estado. “Mi idea es que todo el mundo pueda tener su propia arma en casa”, sostiene Wilson. Su deseo es que suceda “una absoluta explosión de todas las leyes sobre tenencia de armas. Creo que se nos tendría que permitir tener armas automáticas, tendríamos que tener el derecho a tener todos los terribles instrumentos de guerra. Pienso que el futuro es irnos ampliando hasta la erradicación de los gobiernos. El Estado no tendría que tener el monopolio de la violencia: los gobiernos deberían vivir en el temor a sus ciudadanos”.

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Básicamente, una impresora 3D moldea archivos vectorizados en unas planchas de plástico ABS. La Liberator se compone de 16 piezas hechas con ese material, más un percutor de metal para que sea detectable en los aeropuertos. Está claro que esta última pieza podría ser también de plástico, pero Wilson conoce el sistema legal y se cubre las espaldas. En Estados Unidos está permitido hacer armas caseras, aunque para fabricarlas en serie se requieren permisos. La ley no dice nada sobre subir gratis los planos a la web. Wilson empezó haciendo la Liberator con la colaboración de dos marcas de impresoras, pero al avanzar con el proyecto y descubrir sus ideas reales ambas le quitaron el apoyo. Entonces fue a eBay y compró su propia herramienta de trabajo. Una vez que la pistola estuvo lista y probada, subió un video a Internet con una demostración de su funcionamiento titulado “Liberator – El amanecer de las wikiarmas”. El video acaba de ser bajado hace horas por Youtube aduciendo cuestiones de copyright. De todos modos, Wilson no se desanima y ya planea extender el dominio de los diseños “wiki” a prótesis quirúrgicas, drogas y dispositivos anticonceptivos.

En estos últimos días, la página web de Defense Distributed sufrió varias mutilaciones por parte de los proveedores del servicio on line por apología del crimen y el Departamento de Estado de los Estados Unidos quitó los archivos de la red “provisoriamente”. “Los bits no son bombas”, twiteó con ironía Wilson. Lo cierto es que las wikiarmas no sólo amenazan las ya de por sí blandísimas leyes de control vigentes en EE.UU. sino que además volverían ineficaces los controles que Obama busca sancionar en el Congreso. Los legisladores demócratas ya anunciaron que buscarán prohibir las descargas de armas imprimibles de Internet, pero es una iniciativa destinada al fracaso. Vigilar y castigar lo que sucede en la web es casi una utopía. Con cada ley SOPA o cada juicio de copyright ganado por el lobby disc
ográfico o cinematográfico contra algún anarconerd del primer mundo, aparecen a modo de virus, y desde puntos recónditos del globo terráqueo, montones de nuevos sitios de descarga y formas nuevas de desencriptar archivos, señal de que el universo virtual evoluciona más rápido que cualquier sistema legal. Cody Wilson es consciente de esto. Sabe que en la era digital basta con echar a rodar la idea para que esta se reproduzca y se perfeccione como por ósmosis, y sabe que, por más que la CNN insista, Obama es lo viejo, lo caduco. “Obama no es una figura poderosa en la política de Washington. Él no tiene la clave para conseguir sus objetivos, al menos en Estados Unidos. No me tomo seriamente ni a él ni a sus ideas”, dice tranquilo Wilson, y lanza una profecía: “Las armas impresas en 3D son sólo el comienzo”.///PACO