Teatro


Cómo montar un show sobre Malvinas


I Campo minado

Lola Arias está presentando Campo minado / Minefield en el Centro de las Artes de la UNSAM en el barrio de Abasto. La obra es una puesta en escena internacional con una coproducción argentina-inglesa que busca problematizar la relativización, los diferentes enfoques e intereses de las dos partes implicadas en el conflicto bélico que en 1982 finalizó con la dictadura argentina y le dio a Margaret Thatcher la legitimidad y la banca para instalar como matriz productiva el modelo neoliberal que luego se replicó por Europa y el mundo. El formato de la obra es la recreación de un taller de experimentación montado en un set de filmación abierto al público. En el centro hay dos pantallas ubicadas casi a noventa grados sobre las que se proyectan, como en un prisma, lo que las cámaras del set filman o los diferentes objetos que coloquen bajo el lente de un retroproyector. A los costados está todo el vestuario colgado en percheros que los actores utilizan durante la obra, una explanada móvil con una batería de cuatro cuerpos que ellos mismos suben y bajan del escenario principal, dos guitarras Gibson Les Paul, un bajo Gibson SG y dos amplificadores VOX. El concepto de la obra se articula sobre el proyecto de juntar a seis excombatientes o veteranos (se hizo un casting entre aproximadamente cincuenta) de ambos países participantes de la guerra de Malvinas. Y luego hacer un repaso testimonial por cuáles fueron los caminos, fortuitos o deliberados, que los llevaron a participar del conflicto bélico, cómo es que vivieron la guerra, y qué es lo que pasó en sus vidas luego de la guerra. Así es que hay dos colimbas de infantería y uno de la marina por parte de las Fuerzas Armadas argentinas, y dos boinas verdes y un gurka representando a la Infantería inglesa.

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El concepto de la obra se articula sobre el proyecto de juntar a seis excombatientes o veteranos (se hizo un casting entre aproximadamente cincuenta) de ambos países participantes de la guerra de Malvinas.

II Beatles, Rolling Stones

La música, exceptuando la interpretación de algunos tracks de los Beatles por los actores, es realizada de forma íntegra por Ulises Conti junto con los veteranos. Y en el concepto de esta obra, en esta idea de juntar a seis veteranos de bandos enfrentados de una guerra que sucedió hace más de treinta años, la música es el elemento amalgamador. La música es la que une a los seis veteranos -en realidad a cinco de ellos porque el Gurka nepalés queda afuera- en la conformación de una banda de rock cuya identidad se rige por la experiencia del horror de la guerra. Hacía el final de la obra los cinco veteranos tocan una especie de punk rock sucio, distorsionado, en el que Lou Armour lanza consignas al público en las que dice frases del tipo: ¿Alguna vez estuvieron en una guerra? ¿Saben lo que es ver un hombre en llamas?”. Ese track podría ser el hit de esta banda que podría llamarse Minefield, porque concentra el elemento que asigna autoridad al enfoque que se le da a la obra. Al tipo de relato que enfrenta la obra. Es decir, los espectadores están presenciando testimonios sobre experiencias que muy pocos, y cada vez menos, han tenido posibilidad de enfrentar: la participación de una guerra. En un documental que emite canal Encuentro sobre el Festival de la Solidaridad Latinoamericana -un recital multitudinario de rock nacional realizado el club Obras Sanitarias a beneficio de los soldados argentinos en el frente de la guerra de Malvinas-, entrevistan a un veterano que dice que cuando fue a las islas a combatir contra Inglaterra, sintió que iba a luchar contra The Beatles, contra The Rolling Stones, porque su música representaba la banda de sonido de su infancia y adolescencia.

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Un veterano dice que cuando fue a las islas a combatir contra Inglaterra, sintió que iba a luchar contra The Beatles, contra The Rolling Stones, porque su música representaba la banda de sonido de su infancia y adolescencia.

III Reality show

La construcción del relato testimonial que hace Lola Arias al poner en escena seis protagonistas de una guerra con su vestimenta, sus objetos personales, su historia; es una forma de trabajo narrativo que viene realizando en sus anteriores obras -de hecho, ya viene trabajando con veteranos de Malvinas desde la obra Doble de riesgo- y es un trabajo sobre el documental, una estética del documental donde se sacan de la realidad elementos que funcionan con un aura no ficcional y adquieren un sabor particular para el espectador que siente que esta formando parte más de un experimento que de una obra de teatro. El arte y la literatura del siglo veintiuno cada vez se acercan más al documental como formato. Trabajan con el registro y la documentalización más que con la creación o la ficción. El artista construye un relato sobre la realidad y ese gesto de tensión que se genera entre la estrategia para documentar, la estrategia de trabajar con elementos reales y la recepción del lector o espectador que lee como si fuera una ficción o una obra pensada como arte pero a la vez sabe que es real; es lo que genera un nuevo tipo de narrar o hacer obra. En este caso la documentalización se realiza en vivo con el registro de las cámaras, con el retroproyector y, si se quiere, con  el testimonio de los protagonistas de la guerra -que también son los protagonistas de la obra de teatro, que no es una obra de teatro sino una documentación montada en un teatro-. Este ejercicio de superponer capa sobre capa de historia, de relato, de testimonio, de versión, sobre versión, es lo que le permite a Lola Arias hablar sin hablar de un tema demasiado sensible para la historia reciente argentina. Y a la vez, también le permite recrear la metáfora del teatro de operaciones, de la improvisación y del error, que tanto se dice cuando se habla de la Guerra de Malvinas o por lo menos de la estrategia encarnada por las milicias argentinas.

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El uso de testimonios y de la historia oral sirve para no asumir la mirada que hay sobre la guerra en sí, por parte de los productores y la directora.

Los veteranos hablan al público y cuentan sus historias y la historia de la obra de teatro Campo minado / minefield que también forma parte de su vida y de su historia con la guerra. Hablan de la experiencia de realizar la obra como si fuera un reality show. Un experimento sobre la convivencia con el enemigo y un ejercicio constante sobre el perdón, el olvido, el paso del tiempo y la aceptación de la realidad. En un momento uno de los personajes argentinos dice que los ensayos de la obra duraron más que lo que duró la guerra. También los personajes sugieren que se les propuso llevar un diario sobre la obra para plasmar allí todos los recuerdos, las ideas, todas las cosas que fueran a su mente al revolver el pasado, y al asumir este presente en el que en conjunto con enemigos de una guerra pasada construyeron una obra de sentido. Campo minado / minefield adquiere una función reparadora en la vida de los veteranos. Pareciera ser el ritual, la expiación que le permitió a los veteranos poder salir de forma definitiva de una guerra que, parafraseando a Martín Gambarotta, terminó hace más de treinta años pero aún continuaba en la cabeza de los veteranos. El uso de testimonios y de la historia oral, si se quiere, en tercera persona y por testigos de un evento que la mayoría de la población desconoce, también sirve para no asumir o para camuflar el discurso o la mirada que hay sobre la guerra en sí, por parte de los productores y la directora.

IV Fuego cruzado

La forma de abordar el conflicto de la guerra al poner a seis veteranos de bandos enfrentados de una misma guerra, tres por un lado y tres por otro, habla, lógico, de una comparación. Acá es donde aparece la primera pregunta: ¿se puede abordar una guerra por comparación? ¿es posible pensar un evento tan complejo como la guerra -y tan absurdo como la Guerra de Malvinas- a partir de una división en dos bandos donde hay una potencia mundial y un país tercermundista? ¿los espectadores que vieron la obra, saben que Argentina estuvo varias veces a punto de ganar la guerra? Y cuando hay una comparación, específicamente sobre un tema sensible como una guerra, sobre un territorio que se disputa todavía su soberanía, queda plasmada una moral. El ojo de una moral que es la que mide, por ejemplo cómo estaban preparados los ingleses para una guerra y cómo los argentinos. Miembros de la Royal Marine por un lado, colimbas adolescentes por el otro. También hubo soldados profesionales del lado argentino, también hubo un combate delirante y heroico por parte de la Fuerza Aérea argentina (que fueron los más profesionales de ese enfrentamiento) y también hubo comandos boinas verdes por parte del ejército argentino que realizaron asaltos y tomas de cuarteles de forma exitosa. No se trata de reivindicar la guerra, si no de asignar una lectura adecuada a la época. Es fácil decir que la guerra es mala y que todos los que van a una guerra, de algún modo, pierden. Es muy simple  decir que todos son víctimas.

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No se trata de reivindicar la guerra, si no de asignar una lectura adecuada. Es fácil decir que la guerra es mala y que todos los que van a una guerra, de algún modo, pierden.

V La moral progresista

El kircherismo puso en agenda la problemática de Malvinas. Los demás gobiernos democráticos la ignoraron. Pero el kirchnerismo propuso una lectura progresista donde se dejó afuera a la guerra. Basta con ir al museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur que está en la ex ESMA y recorrer las instalaciones. Su relato construye una extensa justificación naturalista de la soberanía argentina sobre el territorio malvinenense y prácticamente omite a la guerra. Sólo se habla de ella en un pequeño rincón del museo en referencia a la dictadura. El kirchnerismo prefirió no discutir la guerra. En todo caso la guerra, la maldita Guerra de Malvinas fue el último error de la Junta militar que permitió la transición a la democracia. Por eso, perder la guerra fue un mal necesario. Ganarla implicaba que le dictadura se extendiera quién sabe hasta cuando. Lo interesante de  Campo minado / minefield es que se propone hablar de la guerra y específicamente de la guerra a partir del testimonio de sus participantes. Para los ingleses, para Inglaterra, Malvinas (Falklands) no significa nada, no están atravesados por una memoria emocional en relación al conflicto. Para los argentinos sí, si hay una memoria intensa, hay dolor, hay una herida. Pero la realidad es que los argentinos no saben nada de Malvinas, ni de la guerra, ni de los soldados, al igual que los ingleses. En ese sentido esta obra de teatro sirve para poner al día a todos los argentinos que vayan a verla, sobre la historia -por lo menos oral- de la guerra. A su vez sirve para acompañar el proyecto macrista con la problemática Malvinas, que es la de superar las diferencias más allá de las visiones sobre la soberanía del territorio e iniciar un posible flujo de relaciones que decante en intercambios comerciales. La única forma de superar la problemática Malvinas es dejando atrás el dolor de la guerra. Por eso es que esta obra es un show, una puesta internacional impresionante, bilingüe, con traducción simultánea y con una curaduría muy fina en cada detalle, cada objeto, la vestimenta, los objetos, la forma -natural, improvisada, con errores- en que los protagonistas relatan, en las proyecciones, la iluminación y la música, en todo, esta obra es un show del dolor, de la desigualdad y la lástima. Cuando termina la obra los espectadores aplauden de pie y lloran. Quedan shockeados. En la función que fui, una señora bajó las gradas llorando y olvidó su campera. Como argentino es imposible no sentir lástima y bronca por la situación de desigualdad y desconcierto que plantea la obra.

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Esta obra sirve para poner al día a todos los argentinos que vayan a verla sobre la historia -por lo menos oral- de la guerra. Y acompaña el proyecto macrista, que es la de superar las diferencias más allá de las visiones sobre la soberanía.

Acá hay un detalle importante que tiene que ver con cómo el discurso progresista se apropia o relata eventos que responden a lógicas militares y no pueden abordar el tema de una manera que de cuenta o represente de algún modo esas logicas que, escapan a la del progresismo. Los personajes seleccionados de un casting de cincuenta son: Lou Armour, un Royal Marine con evidente PSD (Estrés Post Traumático), David Jackson un veterano Royal Marine que ahora ejerce como psicólogo y trabaja con veteranos, Sukrim Rai, un gurka que es presentado como un hombre pequeño y honesto que también es víctima del estado británico ya que recién en 2009 le otorgó una ciudadanía. Por el lado argentino Marcelo Vallejo, el más representativo de los colimbas que combatieron porque intentó suicidarse, tuvo problemas con alcohol y drogas, Rubén Otero un marino que sobrevivió al hundimiento del Crucero General Belgrano con las piernas congeladas y Gabriel Sagastume un colimba que tuvo que juntar pedazos de sus compañeros que detonaron una mina que los mismos argentinos habían colocado sin avisar. No hay un relato intervenido. Son los testigos los que hablan. Pero sí hay una selección de qué testigos con qué historia para representar una determinada mirada. Un ejemplo claro es cuando los veteranos confiesan al público que no querían narrar en la obra si fueron o no estaqueados en la islas, sobre la tierra congelada, por incumplir órdenes de sus superiores. “Lo que pasó en Malvinas quedó en Malvinas”. Ciertas cuestiones donde, no los derechos humanos eso es algo con lo que no se discute, pero sí la vara analítica y dictaminadora del progresismo no llega a interpretar o no reúne los alcances para decodificar ciertas lógicas o fenómenos de otras áreas donde prima la violencia.

VI Gurka

Sukrim Rai, el nepalés que forma parte de una tribu guerrera llamada Gurka que sirvió durante siglos a la corona inglesa en conflictos bélicos, es dejado de lado durante la conformación de la banda en la que argentinos y británicos superan las distancias que impone la guerra y hacen música, música del horror y el dolor. Tiene sentido, no es argentino, no es inglés: es nepalés. También Sukrim Rai es el que tiene menor participación en la obra. Canta una canción nepalesa y la baila, narra en un inglés irreconocible su experiencia en la guerra y hacia el final lee un fragmento de su diario de obra en su lengua natal y no hay traducción simultánea. Es una performance de la alienación. Cuando la banda canta el Sukrim Rai se queda sentado a un costado y mueve la cabeza al ritmo de la cadencia acompasada de la música. El personaje Sukrim Rai haciendo de Sukrim Rai nos permite pensar algunas cosas referidas al origen, la patria y la guerra. Hay una frase famosa de Sarlo que dice que un soldado argentino es el primero en morir en una guerra porque carece de patria. La patria es ese elemento determinante para defender a un país con el amor y la convicción de pertenecer a él y no en un servicio tercerizado como es el caso de Sukrim Rai. Él no tiene patria en este conficto bélico o no cómo la pensaron los que realizaron la obra Campo minado / minefield ya que lo excluyeron de los rituales expiatorios de la obra. La obra, desde la moral que propone, no habla de la patria. La patria es un concepto retrógrado que nos lleva a pensar en las prácticas más deleznables de los militares. Pero, de todos modos, el discurso de la patria aflora en el persona nepalés. Es interesante y a la vez un acierto que hayan seleccionado un gurka para la obra específicamente para recrear lo que eran los gurkas para los argentinos en combate. Los gurkas representaban la monstruosidad porque peleban sin patria. ¿Qué deseo oscuro y atávico puede llevar a alguien a matar en una guerra que no sea defender a la patria? Pero, muchos gurkas tuvieron condecoraciones en la guerra de Malvinas. Los gurkas sin patria son unos buenos ejecutores de la guerra. Entonces, ¿es o no posible pelear en una guerra sin patria?

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Los gurkas sin patria son unos buenos ejecutores de la guerra. Entonces, ¿es o no posible pelear en una guerra sin patria?

VII Malvinas como problema estético

Campo minado / minefield de Lola Arias seguro presenta un antecedente en la representación estética de la problemática Malvinas. Es una obra que, treinta y cuatro años después del conflicto, busca superar las disidencias, como dice Lola Arias en una entrevista: “no llegando a un acuerdo, sino aceptando las diferencias”. Esta obra ya recibió muy buenas críticas en Inglaterra, y en las reseñas argentinas que hay hasta ahora también. La crítica es unánime: es una obra excelente, probablemente es la obra del año y quizás sea la obra más reconocida de Lola Arias. Todas las piezas literarias, películas, obras de teatro, libros que abordan la problemática Malvinas siempre lo hacen desde el dolor -no hace falta citar el extenso material que hay- y muy pocos, escasos, desde la parodia. Malvinas como problema estético es una derivación de la última Dictadura militar. El trato que se realiza desde las producciones estéticas es el mismo que se realizó desde la vuelta a la democracia con la problemática Dictadura. Sólo que la dictadura está cada vez más gastada como tema, sobre todo por la sobre explotación que hizo el kirchnerismo. Entonces, en este contexto, quizás vale la pena preguntarse si Malvinas, al ver la súper producción internacional que realizó Lola Arias, no se está convirtiendo en un nicho de producciones estéticas que incluyen documentales, veteranos contando su historia -la obra de Lola Arias no es la primera en utilizar ex combatientes como protagonistas en docudramas teatrales-, diarios de viajes por las islas, o reescrituras de Los Pichiciegos de Fogwill. Hay una clara política desde el macrismo de disminuir el flujo de producciones que aborden el tema de la dictadura. Pero las producciones tercermundistas que recrean la desigualdad y el dolor siempre funcionan como material for export para festivales, premios, concursos. Pueden ver a Pablo Trapero presentando todas sus películas en Cannes dentro de ese nicho que tanto gusta en Europa llamado Violencia Latinoamericana, o los dos premios de la Academia a películas argentinas que tocan de modo directo a la Dictadura de 1976. Entonces, como última pregunta ¿Malvinas como tópico, está remplazando al tópico Dictadura?////////PACO