Entrevista


Fabio Lacolla: «El amor se explica con monosílabos»

 

Fabio Lacolla acaba de publicar El ensayo amoroso, un libro en el que describe e interroga desde el humor, la astucia y la psicología muchas de las fantasías y de los equívocos que los hombres y las mujeres, todavía, insistimos en llamar amor. El libro se presenta este miércoles 12 de diciembre a las 19.00 en “Lucille” (Gorriti 5520)

Si mañana un clon humano se despertara en un laboratorio de Beijing y preguntara qué es eso a lo que los antiguos seres humanos llamaban «amor», ¿qué definición le darías?

El amor es una cacerola donde se improvisa el guiso del futuro y que, como todo guiso, es deforme y repleto de demasías. Le diría, querido clon: del amor no se parte, al amor se llega. Tomá, ponete estas zapatillas y empezá a caminar en líneas curvas… la soledad es la pretemporada del amor.

En tu libro contás que 28 millones de parejas terminaron su relación por culpa de la ansiedad que provoca WhatsApp. En contraste, ¿qué viabilidad tienen las parejas que aspiran a unirse a través del sexo en Tinder?

Las tres desgracias del amor son: el romanticismo, la esperanza y la conjetura. En la primera se intenta volver realidad una ficción, en la segunda se quiere hacer al otro responsable de mi propia felicidad y en la conjetura nace la ficción de las dos rayitas proveniente de las redes sociales. Tinder da respuestas a determinadas soledades que cuando se cruzaban en la calle estaban invisibilizadas.

Si el amor es una forma de la neurosis, ¿qué problemas plantea esa típica pregunta de enamorados en la que, mutuamente, se preguntan por qué el otro lo ama?

Las preguntas que se hacen los amantes siempre son una trampa. Cuando una pregunta insiste en un vínculo amoroso es porque algo no está funcionando y, como el amor se explica con monosílabos, hay que ser cuidadoso con esas formulaciones.

Uno de los autores que tocás en tu libro es Byung-Chul Han, para quien hoy la libido padece una «inversión» que no genera sujetos con amor propio sino narcisistas. ¿Encontrás alguna relación entre esta sociedad del narcisismo y la conflictividad cada vez más aguda que surge entre hombres y mujeres a la hora de definir qué es «masculino» y qué es «femenino»?

Byung-Chul Han confía en que el Eros arranque al sujeto de sí mismo arrojándolo hacia fuera, hacia un otro, pero Thanatos mete la cola y construye lo que yo llamo en el libro los malos entendientes. Pensar en una nueva denominación “femeculinique” nos va a tener desorientados unos cuantos años, pero como todo, va a terminar naturalizándose.

La «domesticación» que los enamorados establecen entre sí, como señalás en el libro, define al que «queda en evidencia» y al que «encuentra en el disfraz de la victimización un perfecto escondite». ¿Esto es constitutivo del amor verdadero o es la deformación de algo que debería ser siempre armonioso y homogéneo?

Habitar el conflicto no es lo mismo que vivir en estado de conflictividad. Algunas personas aprendieron a resolver los obstáculos vinculares desde adentro mismo del conflicto, mientras que otros, los más saludables, deciden alejarse del conflicto para poder resolverlo, aunque la armonía y la homogeneidad en épocas de crisis no es otra cosa que un mecanismo de defensa////PACO