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Byung-Chul Han y la globalización fracasada

 

El marco para establecer el valor de Hiperculturalidad dentro de la ya extensa obra de Byung-Chul Han es cronológico. Y es por eso que publicado en idioma original en 2005, este “nuevo” libro del pensador coreano radicado en Alemania y traducido recién ahora al español, en realidad, es uno de los más “viejos”. De hecho, basta seguir con atención esa línea cronológica para descubrir que los libros con los que Han ganaría relevancia entre los intelectuales más críticos de nuestro presente —una época, a su criterio, atravesada por los efectos “comatosos” de la información digital— fueron escritos una década más tarde. En ese sentido, La sociedad de la transparencia (2012), La agonía del Eros (2012), En el enjambre (2014) y Psicopolítica (2015) también delinean casi una oscura trayectoria de decepción —filosófica y humanista— ante las muchas promesas incumplidas de esta “hipercultura” que al inicio del siglo XXI auguraban para el propio Byung-Chul Han la potencia de “una creciente individuación” capaz de permitir “una nueva práctica de la libertad”.

La sociedad de la transparencia, En el enjambre y Psicopolítica delinean una oscura trayectoria de decepción ante las  promesas incumplidas de la “hipercultura”.

Nacido en Corea del Sur en 1959, y tras abandonar de manera intempestiva una prometedora carrera como estudiante de metalurgia en la Universidad Técnica de Clausthal-Zellerfeld en Alemania para dedicarse al estudio de la filosofía en la Universidad de Friburgo —donde llegaría a especializarse a finales del siglo pasado en la obra de su más célebre rector, Martin Heidegger—, tampoco debería sorprender el optimismo personal del joven Han frente al clima multicultural que describía hace más de una década en Hiperculturalidad. Sin temor a ofender a los grandes maestros alemanes, Han escribe incluso que “sorprende el énfasis de Hegel en el sentimiento hacia lo patrio”, ya que “la formación de la cultura griega tiene lugar gracias a la llegada de los extranjeros, es decir, de la heterogeneidad en sí misma”. El vitalismo y el valor que Han le infunde de esta manera a la noción filosófica del “extranjero”, sobre todo con el análisis de antiguos referentes de los estudios culturales —hoy ya marginales— como Homi K. Bhabha, le permite sostener que son ellos, los extranjeros como él, quienes mejor se acercan a la “felicidad futura”, ya que habitan “un mundo que pierde sus límites y se transforma en un hipermercado de la cultura, en un hiperespacio de posibilidades”.

No es difícil percibir cómo Hiperculturalidad puede leerse casi como un “espejo negro” para la actual filosofía crítica del propio Byung-Chul Han.

Una de las oportunidades más interesantes de Hiperculturalidad, útil para entender la evolución del pensamiento de Byung-Chul Han a través de los años, no está tanto en la posibilidad de comprobar cómo los sueños de este multiculturalismo libertario se estrellaron pronto contra las peores consecuencias de la globalización —ya se trate de eventos como el Brexit, el resurgimiento de los nacionalismos, el terrorismo islámico o la xenofobia estimulada por las grandes migraciones de refugiados sobre Europa—, sino en el paulatino desplazamiento que esta potencial “desnaturalización de la cultura” tuvo hacia internet. Desde ya, si algo marcó en Han el estrepitoso colapso de esta figura del “turista multicultural”, al punto de afirmar, como hace en su verdadero último libro, que “lo que enferma no es la retirada ni la prohibición, sino el exceso de comunicación y consumo; no es la represión ni la negación, sino la permisividad y la afirmación”, eso es que sus esperanzas, malogradas ya en la globalización, no iban a entregarse fácil al optimismo tecnológico encabezado por las redes digitales. De hecho, no es difícil percibir cómo Hiperculturalidad puede leerse casi como un “espejo negro” para la actual filosofía crítica del propio Byung-Chul Han, quien en uno de sus escasos instantes de pesimismo también se permitía formular en 2005 una pregunta crucial. “La pérdida hipercultural del lugar se confrontará, en el futuro, con un fundamentalismo del lugar. ¿Seguirán teniendo razón aquellas voces ancestrales que profetizan una desgracia? ¿O serán solo voces de un fantasma que pronto desaparecerá?”. Trece años más tarde, el título de su libro más reciente es toda una respuesta: La expulsión de lo distinto/////PACO