¿Quién leyó “La broma infinita”?


Es llamativo que un escritor reconocido, que mantiene a su familia de ser periodista y dar clases de escritura creativa en universidades y que no vive de hacer cualquier otro trabajo mientras se dedica a escribir como una pasión secreta que hace al terminar el día, se tome el tiempo de armar una novela de unas mil doscientas páginas. Pero más llamativo es que esa misma novela, que además de ser larga tiene miles de notas inmensas que parecen pensadas para cortar la fluidez y trabar al lector, tenga éxito, se traduzca a unos quince idiomas, y que las editoriales elijan reeditarla, que se vean personas preguntando por ese libro (pesado y difícil de manipular en los medios de transporte) en las librerías, que un nene de doce años, ayudado por su padre profesor de literatura, use sus Legos para armar el mundo enfermo y triste de esa novela. Estoy hablando —no creo que nadie lo haya adivinado— de La broma infinita, de David Foster Wallace. Es muy posible que muchos de los que tengan ese libro lo tengan por razones esnobistas y no pasen más que de la página cien. Es muy posible que esas personas, pobrecitos, lean notas periodísticas sobre la novela para después, si alguien va a su casa a comer y, al ver el lomo de La broma infinita en la biblioteca, les pregunta, con su voz más pretenciosa, si leyeron la maravillosa novela complicada, tengan algo que decir y no queden como unos tarados. Pero, aun así, llama la atención el éxito de La broma infinita. Esas personas que quieren parecer cultos no tienen otras novelas gordas y sobrevaloradas en sus estantes; no, tienen, hoy en día, en 2018, la de Foster Wallace.

¿Qué hiciste, David, para lograr que una novela con partes casi insoportables se convierta en una cosa tan de culto? ¿Cómo convenciste a los que no iban a leerte que igual, aunque no te lean ni un poquito, tengan tu libro en casa?

¿Por qué pasó esto? ¿Qué hiciste, David, para lograr que una novela con partes casi insoportables se convierta en una cosa tan de culto? ¿Cómo convenciste a los que no iban a leerte que igual, aunque no te lean ni un poquito, tengan tu libro en casa? ¿Puede ser que haya sido todo gracias a la publicidad y al poder de convencimiento del mercado editorial? Con mi novia —disculpen la revelación de la intimidad—, tenemos un juego que trata de entender lo inentendible. Lo llamamos el “O”. Es un juego sencillo; con un ejemplo van a entenderlo enseguida: la gata está nerviosa, corre por la casa y se golpea con todo; no es común en ella esto, entonces nosotros, mirando a la mascota, empezamos jugar al “O”: la gata comió algo raro o quiere llamar la atención o tiene gusanos o se le perdió una pelotita y está cansada de buscarla y no lograr encontrarla o no puede hacer caca o va a llover. Cualquier posibilidad puede ser, el final del juego ocurre cuando uno de los dos tiene algo que hacer o se aburre o es tarde y nos tenemos que ir a dormir o alguien llama por teléfono y nos desconcentra de nuestro juego privado. Entonces, como no es posible explicar el éxito de Foster Wallace con esta novela monstruo, se me ocurre que podría aplicar el “O”. Todas las teorías que voy a establecer a continuación tienen igualdad de importancia, no hay alguna que sea más segura que la otra.

Teoría Harry Potter: aunque todavía no habían aparecido los personajes de J. K. Rowling en nuestras vidas, el libro de DFW es de 1996 y el primero de Harry es de 1998, podemos linkear la ternura que da ver a un nene chiquito con la cabeza sumergida en las páginas de un libro gordo y pesado con la razón por la que La broma infinita atrae a tantos. Es algo puramente estético, muy pensado para que los otros te vean, un lector que no lee para uno, sino que lee para tener el título de persona que lee. Este tipo de lectura sería algo que se hace en la calle, en los medios de transporte, en los cafés, en las plazas, en cualquier lugar público donde las personas pasen y vean que uno está leyendo. Sería muy importante para estos lectores tener el libro en formato papel porque la imagen no impactaría nada si estuvieran leyendo en algún tipo de libro electrónico.

  

Escuchar a alguien que, con muchas palabras y distintas historias, de alguna forma anticipa su suicidio es algo que muchos quieren hacer. 

Teoría Spotify: si uno es fanático de escuchar música y está tirado en el sillón sin nada que hacer y escucha en la tele un programa cultural que un escritor interesante hizo una obra que atrae a multitudes puede ser que, en ese momento, con el celular en la mano, busque en Spotify el nombre de ese escritor. Si uno hace eso con, supongamos, Julio Cortázar, encuentra alguna canción, un tango o dos, un álbum con el desagradable nombre de Jazzuela (recopilación de las canciones mencionadas en Rayuela) y la voz del escritor argentino grabada. Pero si ponemos el nombre de DFW en Spotify, hoy, ahora, encontramos una cantidad importante de bandas distintas que hicieron canciones con el nombre propio de él entero. Eso podría hacer que una persona interesada en la música popular contemporánea considere que los rockeros tienen que tener algún libro de ese autor y vaya a la librería más cercana y compre el libro del que estamos hablando acá.   

Teoría Axl Rose: el cantante de los Guns N’ Roses, considerado por revistas especializadas como uno de los cien mejores cantantes de todos los tiempos, había sido una cara representativa del rock hasta la mitad los noventa. Pero desde 1994 hasta 2000, no aparecieron imágenes actuales de Axl. Y cuando vuelve a aparecer, es una fantasma de lo que fue: está gordo y fofo, tiene arrugas, parece haber sido cambiado por otro. Entre esos años sale La broma infinita, escrita por un autor que está empecinado en no sacarse el pañuelo de motoquero, que lo hace parecer el rockero problemático y de voz metalizada que muchos quieren ver, en las entrevistas televisivas. Además del pañuelo tiene un pelo medio colorado cayéndole a los costados que ayuda a que se lo vea como el antiguo Axl. Entonces, podría ser que el pañuelo, negro o blanco, con el pelo largo y rojizo sobresaliendo, haya sido lo que hizo que muchos que añoraban la imagen del antihéroe rebelde corrieran a comprar la novela en su librería más cercana.

    

En el imaginario de Foster Wallace, las sectas, los grupos y las uniones de gente con características especiales se reproducen como conejos borrachos y confundidos.

Teoría suicidado: genera un placer extraño escuchar que alguien habla del suicidio del suicidio y, unos años después, enterarse de que se suicidó. En la novela monstruo de DFW él se la pasa coqueteando con personajes que quieren morir, y hasta hay algunos que lo hacen (con un poético rostizarse la cabeza adentro de un microondas) y él, diez años después, se mata en el jardín de su casa. No sería sorprendente que las editoriales hicieran una publicidad con el slogan “El escritor que habla de la gente que quiere matarse y después es mata”. Escuchar a alguien que, con muchas palabras y distintas historias, de alguna forma anticipa su suicidio es algo que muchos quieren hacer. 

Teoría tenis: hay dos razones por las que quien está interesado en este deporte llegaría a la novela de Foster Wallace: buscando a alguien que relata los partidos que jamás podrían darse (en La broma infinita hay un personaje que gana gracias a apuntarse con una pistola a la cabeza y amenazar al contrincante de que si no gana, se pega un tiro) o buscando conocer los detalles oscuros, el lado B, de este deporte elegante. Las dos partes, lo que se ve (los partidos) y lo que no (las drogas que los adolescentes se meten para rendir mejor y la exigencia a chicos que todavía no llegaron a los quince años), aparecen en la novela que está ambientada en un primario/secundario para futuras estrellas del tenis.

Teoría pro sectas: en el imaginario de Foster Wallace, las sectas, los grupos y las uniones de gente con características especiales se reproducen como conejos borrachos y confundidos. En La broma infinita casi que no existe personaje que no pertenezca a un grupo especial. Hay muchos que hasta pertenecen a varios. Parecería que el libro quisiera sugerir que quien sufre en grupo sufre mejor. Y eso es lo que hace que muchos que creen que pertenecer a algo es importante para la subsistencia de la especie humana en el planeta Tierra se acerquen a la novela de DFW hasta terminarla o no/////PACO