La persuasión de Jane Austen


En 1816 Jane Austen ya era una escritora con un notable éxito. En 1811 había publicado su primera novela, Sensatez y Sentimientos y había logrado un éxito considerable al agotar los ejemplares. En 1813, había publicado Orgullo y prejuicio con el mismo éxito. Su gran reconocimiento llegó en 1814 con Mansfield Park, una novela de estructura compleja sobre una familia rural inglesa que muchos compararon con la vida política de Gran Bretaña. Tanto éxito tuvo Mansfield Park que el Príncipe Regente de Gran Bretaña la elogió. Tal elogio obligó a Jane Austen a dedicarle al Príncipe su próxima novela, Emma, en 1815. Ninguna de sus novelas había salido firmada con su propio nombre. En algún momento de 1816, en los primeros meses, Jane Austen comenzó a trabajar en un manuscrito. Al mismo tiempo, empezó a sentir un malestar físico al que no prestó atención. Vivía en el pueblo de Chawton, en Hampshire, en una casa compartida con su madre, su hermana Cassandra y una amiga íntima, Martha Lloyd. Austen llevaba una vida considerablemente tranquila junto a su familia. No poseía un cuarto propio donde escribir, como señaló Virginia Woolf, sino que debía dedicarse a la escritura en las habitaciones comunes de la casa. Su escritorio era pequeño y su silla austera. Ambos estaban junto a una ventana del comedor, que daba al camino central de Chawton. Austen se levantaba muy temprano a la mañana, antes que cualquier otra persona de la casa. Escribía en hojas pequeñas y con letra menuda. Para que ninguno de los criados la interrumpiera o descubriera que escribía, la puerta de la sala chirriaba cuando se la abría. Austen escribía hasta que los demás se levantaban. En ese momento detenía su trabajo y se dedicaba a su única obligación de la casa además del jardín: preparar el desayuno.

 

Austen escribía hasta que los demás se levantaban. En ese momento detenía su trabajo y se dedicaba a su única obligación de la casa además del jardín: preparar el desayuno.

En esas condiciones, Jane Austen comenzó a escribir Persuasión. Ya conocía la potencia de su escritura y sus posibilidades. Como autora ya era consciente de su estilo. Ya sabía lo que era ganar dinero gracias a sus libros. Ya había recibido suficiente atención por parte del público británico. Su familia respetaba su carrera como escritora y la alentaba. Su nombre no aparecía en sus libros pero hasta el Príncipe Regente había llegado a conocerlo. Jane Austen era dueña de cierto éxito. ¿Qué novela comenzó, entonces, en esos primeros meses de 1816? Decir que Persuasión es una historia de amor no sorprenderá a nadie que conozca más o menos las novelas de Jane Austen. Pero se debe insistir sobre este punto: Persuasión es la historia de un amor. Si en Orgullo y Prejuicio, Austen escribe una novela sobre el mejor matrimonio posible, si Sensatez y Sentimientos es la novela de un debate, si Emma es una comedia de enredos, La abadía de Northanger un diálogo con las novelas contemporáneas (y, por eso, una hipótesis sobre la novela misma) y Mansfield Park es una reflexión social, Persuasión es la novela de Austen que se centra en la historia de un amor. Anne Elliot y Frederick Wentworth se conocieron en el año 1801 y no hubo espacio para la duda: se amaron. Anne era una joven de buena familia, hija de sir Elliot, el baronet dueño de Kellynch Hall. Wentworth, en cambio, era solo era un joven marino, entusiasta, pero pobre. Los jóvenes anunciaron el compromiso a la familia de Anne, compromiso que fue mal recibido. Una amiga de la familia, y sobre todo de Anne, lady Russell, aconsejó a Anne que rechazara el compromiso con Wentworth. Convencida de hacer lo mejor, tanto para él como para ella misma, Anne rechaza a Wentworth. Él protesta pero comprende que ella no dará marcha atrás y se va de su lado.

Convencida de hacer lo mejor, tanto para él como para ella misma, Anne rechaza a Wentworth. Él protesta pero comprende que ella no dará marcha atrás y se va de su lado.

Siete años después, a través de una serie de casualidades, como en todas las novelas de Jane Austen, Anne Elliot y Frederick Wentworth vuelven a encontrarse. Ella ya tiene veintisiete años y ha perdido las esperanzas de casarse. Más todavía, ha perdido el brillo que había tenido de joven. Él ha regresado victorioso de la guerra contra Napoleón, capitán de la marina inglesa y, sobre todo, rico. El reencuentro entre Anne y Wentworth estará lleno de melancolía, tono que iluminará toda la novela hasta el final. Persuasión no es otra cosa que la historia de un amor perdido que regresa para reabrir heridas apenas cicatrizadas. Pero no solo eso. Persuasión también es la historia más sensible de Jane Austen. En algún momento de 1816, Austen decide experimentar. Desde los lentos paseos por el bosque otoñal que la protagonista disfruta en silencio hasta el leve roce de las manos de Wentworth al alzarla para subir a un carruaje. Más aún, no solo conocemos los sentimientos de Anne. Sabemos lo que Wentworth siente sin que él lo exprese de manera directa. A través de pequeños detalles, situaciones casuales como chismes llevados de un lado a otro o escuchas a escondidas, por primera vez Austen nos permite conocer los sentimientos de uno de sus protagonistas masculinos. En este sentido, Persuasión es la primera novela de Austen que parece dialogar con el movimiento romántico que lideraba la literatura en ese momento. Ella lo conoce ese movimiento, la poesía de Walter Scott es mencionada en la novela, así como la de Lord Byron. Austen se permite unos pequeños ejercicios románticos en la novela, la narración de los sentimientos de Anne, la delicadeza de los gestos, la profundidad de las reflexiones, el protagonismo del mar y de los bosques. No será Jane Austen la escritora romántica inglesa, ese puesto quedará para las hermanas Brontë, pero en 1816 se permitirá algunos tintes románticos.

No será Jane Austen la escritora romántica inglesa, ese puesto quedará para las hermanas Brontë, pero en 1816 se permitirá algunos tintes románticos.

Habrá diálogos con el Romanticismo, sí, pero también Austen escribirá un debate en Persuasión. Es notable el gusto que tenía la autora por las discusiones: la herencia de la ilustración inglesa es demasiado fuerte en ella como para dejarla de lado. Será un debate trascendental y a la vez de naturaleza romántica: ¿quién ama más, un hombre o una mujer? La respuesta será, como todo el libro, melancólica y romántica y tendrá la potencia suficiente como para delimitar el camino hacia el final de la novela. Esa novela con tintes románticos pero con una clara influencia racionalista, esa novela melancólica pero también esperanzada, una historia de sentimientos delicados como sus protagonistas, sería la última novela completa de Jane Austen. Austen terminó Persuasión un 18 de julio de 1816. A los pocos meses comenzaría otra novela, Sanditon, que quedaría inconclusa. El malestar físico se había convertido en una enfermedad dolorosa que la medicina de la época no pudo nombrar.  La enfermedad se fue llevando lentamente su energía hasta el punto de inmovilizarla. Su familia consultó médicos, la trasladó a Winchester, pero no hubo posibilidades de recuperación. Jane Austen murió en brazos de su hermana Cassandra un año después de terminar Persuasión, el 18 de julio de 1817. La novela sería publicada al año siguiente de su muerte junto con La abadía de Northanger. Allí tampoco aparecería su nombre/////PACO