Entrevista


Joaquín Ramos: “El kirchnerismo fue contradictorio en su política cultural”


Joaquín Ramos es Editor General de Mundo Villa y coordinador de talleres de periodismo. Con un enfoque profesional concentrado en construir una mirada propia antes que en entregarse al romanticismo aséptico de la autoindulgencia, el trabajo no está disociado de la política que rodea y trata de moldear una forma específica de la villa, a la que incluso Horacio Rodríguez Larreta pretende convertir en un punto estratégico de su gestión. ¿Pero cuáles son las fricciones entre el adentro y el afuera vistas desde una red con más de media docena de corresponsales en distintas villas en Buenos Aires y el país?

En términos políticos, ¿cómo definirías la cultura del “mundo villa” y qué representa una Casa de la Cultura de la Villa?

La cultura de Mundo Villa pasa por el respeto a las tradiciones de los habitantes de los barrios en los que trabajamos que básicamente son inmigrantes. La unidad latinoamericana se da en los hechos en nuestros barrios. Nuestra cultura es esencialmente latinoamericana. Mundo Villa es el primer multimedio de comunicación social y también una herramienta de transformación. Buscamos romper los prejucios hacia los sectores más excluidos y con la particularidad de que quienes producen el contenido periodístico son los jóvenes periodistas de las diferentes villas de la Capital Federal, el conurbano bonaerense y el gran Rosario. La Casa de la Cultura es un espacio fundamental en las villas o barrios obreros. Allí se abren nuevas posibilidades, se trabaja con la identidad de cada barrio al encuentro de la vocación de los jóvenes; siempre con un concepto de apertura y de integración. Así sucedió en la Casa de la Cultura de la Villa 21 Barracas, que fue la primera experiencia en la Argentina. Hasta ese momento el Estado nunca había realizado una inversión cultural de esa calidad. La diferencia sustancial de este proyecto cultural con cualquier otro es que este viene a defender la integración. Incluso la integración de lo hispano con lo originario del continente. Somos hijos de ese choque cultural violento. Nos inspiramos en Nelson Mandela.

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El kirchnerismo fue contradictorio en su política cultural. Primero optó en la Secretaría de Cultura de la Nación con Torcuto Di Tella y José Nun, dos intelectuales del progresismo antiperonista, luego el cambio fue positivo.

¿En qué términos dirías que funcionó el kirchnerismo respecto a lo que esa cultura significa en términos sociales? ¿Qué matices existen a partir de ahí entre kirchnerismo, cristinismo, camporismo y sciolismo?

En lo que respecta a la Capital Federal, no hubo ningún tipo de políticas de trasformación social. Bajo el critero de que los pobres de la capital, son los pobres del macrismo, no se hizo absolutamente nada en 12 años. Sin embargo, con Mundo Villa pudimos contribuir a través del Ministerio de Cultura de la Nación, al desarrollo de “La Casa de la Cultura Villa 21-Barracas”, un verdadero símbolo de integración en una de las villas más populas de la Ciudad, pero fue una isla en un oceáno de nada. Luego, bajo la gestión de Teresa Parodi, La Cámpora destruyó la posiblidad de afianzar un verdadero proceso de integración cultural y social con los barrios más pobres de la Ciudad. Comenzaron los despidos a los trabajadores de las villas, desfinanciaron las políticas socio culturales y paralizaron el proyecto de la Casa de la Cultura Villa 31 de Retiro, que hoy estamos realizando de forma independiente con donaciones y aportes privados. El kirchnerismo fue contradictorio en su política cultural. Primero optó en la Secretaría de Cultura de la Nación con Torcuto Di Tella y José Nun, dos intelectuales del progresismo antiperonista, luego el cambio fue positivo. Llega Jorge Coscia, que le imprimió a su gestión la impronta que nos gusta: latinoamericanista y popular. Mudó su despacho de Avenida Alvear en Recoleta a la Villa 21 de Barracas. Y desde allí se proyectó hacia los sectores más postergados de nuestra sociedad. En cuanto La Cámpora vio ese fenómeno, quiso apropiárselo. Lo despidieron sin motivo explícito. Nombraron a Teresa Parodí, que en realidad fue manipulada por su viceministro, Franco Vitali, que destruyó el trabajo en villas, en lugar de potenciarlo. Volvieron a Avenida Alvear. Para cualquier análisis hay que observar con atención a la CGT y al Papa Francisco porque son los  conocedores de la verdadera realidad social en la Argentina.

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En cuanto La Cámpora vio ese fenómeno, quiso apropiárselo. Nombraron a Teresa Parodí, que en realidad fue manipulada por su viceministro, Franco Vitali, que destruyó el trabajo en villas.

¿Cómo se perfiló en los últimos años la presencia política del PRO en la villa?

En las villas nunca se hizo nada en serio. Ni el Pro, ni ningún otro partido político. Las pequeñas obras que se realizaron a lo largo de los últimos años fueron esporádicas y sin un plan integral. Pero ahora Rodríguez Larreta con Diego Fernández en la Secretaría de Integración Social lanzaron un ambicioso plan de urbanización que nos deja mudos a todos. Veremos cuánto hay de realidad en ello. Pero con solo el 20 por ciento de lo prometido superará con creces a las anteriores gestiones. Hoy sí el tema de las villas se incorporó en la agenda política pública, se ve a través de los medios y de los anuncios sobre urbanización que se plantean a diario. Creo que podría ser el gran momento de las villas si los anuncios se convierten en realidad.

En términos económicos, ¿cómo es afectada la “cultura villera” por las políticas del actual gobierno nacional?

La identidad villera, o la identidad latinoamericana, o provinciana, que es la que se vive en las villas, siempre se ha desarrollado y existido en forma paralela a los poderes políticos. Ya que nunca a nadie les ha importado. Se habla del estado de violencia en el que vivimos, sin embargo la existencia de una villas es violencia en sí misma, y es en las villas donde más violencia se vive. Sin duda, la ausencia del Estado, es una forma terrible de violencia. Las villas no están politizadas, no hay unidades básicas, ni partidos políticos, son gente laburante que quiere mejorar su calidad de vida. De la casa de chapa pasan al ladrillo, y así van mejorando su vivienda, mes a mes. Por eso, la urbanización ya la empezaron los vecinos.

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Para cualquier análisis hay que observar con atención a la CGT y al Papa Francisco porque son los  conocedores de la verdadera realidad social en la Argentina.

¿Cuál es la prioridad que mejor está siendo oída hoy por el arco político respecto a la villa y cuál es la que está siendo peor interpretada?

Lo que creemos que mejor está siendo oído es que por primera vez se habla en serio de la urbanización de las villas, o mejor como dicen nuestros curas de las villas, “integración social y urbana”. Pareciera que ahora verdaderamente se quiere resolver, hay grandes planificaciones y enormes presupuestos designados. Eso sin dudas, es muy bueno. Sin embargo, lo que me parece que faltaría es un mayor contacto con los referentes vecinales de las villas, los delegados, presidentes de junta vecinales, que son, en fin, los representantes de los vecinos. El propio Estado siempre promovió las elecciones vecinales en las villas y creo que no se les está dando el espacio que deberían tener en este proceso urbanístico.

La gestión municipal de H. R. Larreta propone urbanizar las villas. ¿Qué te parece ese plan y cómo considerás que puede impactar en la “cultura villera” tal como funciona o se piensa a sí misma hoy?

Por lo que venimos escuchando y conversando es un plan muy ambicioso. Esperemos logre concretarlo. Se habla de una inversión impresionante para la Villa 31 de Retiro, también Rodrigo Bueno y Villa 20 de Lugano, se concretará el camino de Sirga, que afectará a un sector de la Villa 21 Barracas. Celebramos toda acción positiva que se haga en las villas. Pero creo que todavía les falta trabajar un criterio social al momento de trabajar con los vecinos y entender la dinámica de cada barrio. Se trabaja sobre un terreno donde la política siempre les dio la espalda y todavía no se ganaron la confianza de los vecinos. Por eso, creemos hay que trabajar junto con el vecino de cada villa, escuchar y entender la realidad. No pretender que van a ganar la confianza de los vecinos con imposiciones por parte de un poder política que nunca antes los había escuchado. Muchos compañeros deben saber que lo que es bueno a los sectores populares y marginados no puede ser malo para nosotros. Si fuera así tendríamos que dedicarnos a otra cosa. Nuestra oposición a las políticas generales del Gobierno no pueden llevarnos a oponernos a planes de vivienda, urbanizaciones de villas, apoyo a comedores sociales, etc.

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Nuestra oposición a las políticas generales del Gobierno no pueden llevarnos a oponernos a planes de vivienda, urbanizaciones de villas, apoyo a comedores sociales, etc.

¿Cuál es el prejuicio más recurrente que tienen quienes viven fuera de la villa respecto a la villa, y cuál es el prejuicio más recurrente que tienen quienes viven en la villa respecto a quienes viven fuera?

Los prejuicios de los que viven afuera de las villas son muchísimos. “Son todos chorros”, “estos negros viven de arriba” o “que se vuelvan de donde vinieron”. Y de más está decir que en las villas está la clase trabajadora de la ciudad de Buenos Aires. Las villas son los nuevos barrios obreros. Y por otro lado, el pobre no vive de arriba, sino que ser pobre es más caro. No paga electricidad, pero se le corta la luz cada dos por tres y se le queman sus artefactos, no paga red de gas, pero la garrafa es mucho más cara, no tiene teléfono, paga celular con tarjeta, además que las inundaciones, inseguridad y accesibilidad a la salud es extremadamente precaria. Y en las villas también hay muchos prejuicios hacia la gente de afuera como “me van a usar” o “nos quieren c…”. Hay mucha gente que viene a ayudar y otra no. Tantos años de promesas incumplidas y de ausencia de políticas públicas que resuelvan sus problemas generó esta situación. Por eso, no se sorprendan si un vecino habla con hostilidad ante una promesa o un anuncio de obra en su barrio. Mundo Villa abre puertas hacia ambos lados. Contamos las historias de los vecinos y actividades culturales que pasan en los barrios, para visibilizar los valores de solidaridad, familia y trabajo que se viven en las villas. Se respira vecindad en los barrios, una verdadera comunión entre vecinos. Y hacia fuera también trabajamos con los grandes medios comunicación difundiendo los verdaderos valores e historias que se viven las villas, hay cientos de historias hermosas, pero solo se muestran las violentas, que sin dudas son las menos. También desarrollamos un voluntariado de trabajo social junto con la UBA donde estudiantes participan de diversas tareas comunitarias en las villas.

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Hay cientos de historias hermosas, pero solo se muestran las violentas, que sin dudas son las menos.

¿Cómo surgió Mundo Villa?

Mundo Villa nace por una necesidad de comunicar y mostrar un conjunto de acciones que venían realizando un grupo de organizaciones y vecinos, sin embargo no tenían un medio de comunicación que los difundiera. De esta forma, comenzamos desarrollar un periódica, que luego se transformó en un portal de noticias, luego sumamos unas radios y hoy ya tenemos un canal de TV. Es un proyecto colectivo que nunca termina de crecer. Nos llaman para implementar un taller de periodismo en alguna villa y vemos la forma de desarrollarlo. Mi interés surge a partir de mi vocación periodística y social, y el trabajo que ya venía desarrollando con varias ONGs y amigos de la Villa 21 Barracas. Allí realizamos un película que se llama La 21 Barracas y luego de filmarla nació Mundo Villa, varios jóvenes de esa película participaron del proyecto y otros que se fueron sumando. Hoy dicto clases en la Villa 31 de periodismo los sábados y en la semana en como profesor del secundario de Lengua y Literatura. La satisfacción ver a chicos que no conocían el periodismo, ni siquiera lo tomaban como posibilidad de estudio ni laburo, y hoy son parte de este proyecto, y están estudiando periodismo en la Universidad. La frustración es ver la enorme cantidad de pibes que quedan afuera, no del taller de periodismo, sino de todo. La falta de posibilidades, saber que cuando llueve se pierde todo, cuestiones básicas que tendrían que estar y no están//////PACO

Fotos de Diego Spiteri