Televisión


Hipócrita Buenos Aires


Chano fue a lo de Lanata. Chano explicó su “accidente”. Chano dijo que que era un adicto, que tenía una “enfermedad crónica”. Chano se quebró y lloró. Chano se abrazó con Lanata. Pobre Chano. Lo que se vio en Periodismo Para Todos fue un show de hipocresía, ensanguchado como corte publicitario del show del escándalo en Tucumán. No por Chano, no es culpa de Chano. El tipo quiere ir y demostrar que es inocente, y Lanata le cedió humildemente el espacio. El problema es otro. Santiago Moreno Charpentier explicó su choque, o serie de choques. “Jamás me peleé en mi vida, nunca fui en cana y nunca choqué”, dijo. Algo que es fácil de desmentir con el video. Lo entiendo, es algo que diría, de nuevo, un tipo que va a tener que enfrentar varios juicios por lo que le pasó. Pero Chano después aseguró que no había consumido drogas. Lanata le retrucó, como era de esperarse, que el examen toxicológico le había dado positivo para alcohol y cocaína. Lanata no le reprochaba nada: el periodista contó alguna vez, acaso exagerando, que llegó a tomar ocho gramos de cocaína diarios. En ese punto, la charla era una especie de Carta de un (ex)merquero a otro. El periodista le preguntó por qué consumía, y hasta ensayó una teoría: “Uno es más débil, y a uno le duele un poco más el mundo, o le duele distinto de lo que le duele a otra gente, y entonces necesita como acolcharse contra el mundo, que te duela un poco menos”.

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Lanata no le reprochaba nada: el periodista contó alguna vez, acaso exagerando, que llegó a tomar ocho gramos de cocaína diarios. En ese punto, la charla era una especie de Carta de un (ex)merquero a otro.

Y ahí Chano podría haber dicho “sí, me duele el mundo, es duro estar ahí arriba y ver todo, ustedes no saben, vos, Jorge, capaz sabés, pero el resto no sabe”. Pero no, fue con el cuento de la adicción: “Tengo una enfermedad crónica y hay que atenderla día a día”, dijo. “A mí lo que me pasó es que desde los 24 años hasta hoy estoy en tratamiento, quise parar, y pude pasar varios períodos de tiempo limpio”, agregó. Nosotros, a los que nos gusta el show del bardo, soñábamos con que Chano se sacara, se subiera a la mesa y dijera “sí, me gusta la cocaína, es rica la falopa, y puedo tomar de la buena, y toda la que quiera, porque me la pago yo con mi plata, y no jodo a nadie, hasta que no me la puse contra esos autos no había jodido a nadie, nadie salió lastimado, encima me fajaron y me la banqué, entonces no me rompan las pelotas y déjenme tomar en paz”. Pero no. De nuevo, entiendo perfectamente que Chano haga lo que hizo y diga lo que dijo para zafar de los juicios que se le vienen encima. Es una estrategia legal, sí, y también de marketing, no puede decir lo que queríamos que dijera. Probablemente Tan Biónica saque un disco nuevo en uno o dos años con un par de canciones sobre la “redención”, sobre ir al infierno y volver, con esas metáforas fáciles que tan bien suenan en DO MI RE. Chano va a pedir perdón, pero nunca va a decir “choqué por vos”. A diferencia de Charly García, que demolió un par de habitaciones de hotel y se tiró a un par de piletas pero nunca dijo que lo que tenía era una “enfermedad”.

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Probablemente Tan Biónica saque un disco nuevo en uno o dos años con un par de canciones sobre la “redención”, sobre ir al infierno y volver.

Si Chano empezó a tomar cocaína a los 24 años y ahora tiene 33, o asumimos que tiene una enfermedad larguísima, o reconocemos que hay miles, millones de personas, que pueden consumir drogas ilegales y seguir funcionando normalmente en sociedad. Y ni hablemos de las legales, que consumen el 90% de las personas que leen (y escriben) esto. Por supuesto, los choques ya exceden las conductas privadas y son reprochables, nadie los va a justificar. Pero Chano podría haber colaborado a derribar esa hipocresía de que solo existen narcotraficantes criminales y consumidores adictos y enfermos. Esa misma hipocresía que lo llevó a tomar a escondidas, y a “reconocerse” como “adicto” para zafar. Es la misma proyección hipócrita que le permite a este gobierno decir que Argentina es solo un país de tránsito, porque acá nadie consume ningún tipo de droga. Ese olor no es de acá, se lo estoy guardando a un amigo, no soy yo, es otro. Los tres principales candidatos presidenciales proponen luchar contra el narcotráfico con mano dura, respaldados por la Iglesia de Francisco y todas las campañas de opinión pública. Ninguno se molesta en distinguir al que planta en su casa del Chapo Guzmán. Ninguno diferencia entre el consumidor ocasional, el regular y el adicto. En el mejor de los casos, como Sergio Massa, dicen que el que consume es un “enfermo”, que hay que “rehabilitar”. Y así siempre vamos a tener a 40 millones de personas que nunca vieron nada en un país de tránsito. Chano podría haber colaborado a cambiar esa percepción, pero no, quiso zafar y dijo que estaba enfermo. Pobre Chano//////PACO